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jueves, 7 de marzo de 2013

JAVIERADA 2013

Durante los dos primeros fines de semana de marzo, coincidiendo con la Novena de la Gracia, miles de peregrinos de toda la Comunidad inundan las carreteras que conducen al Castillo de Javier, para venerar al Santo. En unos predomina el espíritu deportivo y en otros el religioso, pero lo que nunca falta es el buen ánimo, necesario para recorrer los más de 50 kilómetros que en el caso de Pamplona le separan de Javier. El origen de estas marchas se remonta al siglo XIX. En 1885, una epidemia de cólera asoló la región y la Diputación Foral invocó a San Francisco Javier para que librara al pueblo navarro de aquella terrible enfermedad, ofreciendo a cambio la promesa de que todos caminarían en procesión si se cumplían sus ruegos. El Santo respondió a la súplica, y fue así como nació esta popular tradición que hoy conocemos con el nombre de Javierada. Tras la larga y cansada caminata todos los peregrinos se reúnen en la explanada del Castillo para celebrar una misa presidida por el arzobispo. 


lunes, 17 de diciembre de 2012

La casa de San Francisco de Javier

Su origen se remonta al siglo X. Aquí nació el copatrono de la Comunidad Foral de Navarra en 1506. Fue residencia de varias familias acaudaladas como los Artieda, los Jaso-Azpilicueta y los Aznárez. A lo largo de su historia, la fortaleza ha sufrido diversas transformaciones. Así, a finales del siglo XV se le adosó el Palacio Nuevo, recinto en el que vino al mundo el santo. Este lugar está hoy ocupado por una basílica levantada en el siglo XX. En el interior del castillo destaca una cera flamenca del siglo XVIII que representa a San Francisco deJavier agonizando; un retablo, del siglo XVI, realizado en alabastro policromado, con la Adoración de los Magos, y varias pinturas murales en torno al tema de la Danza de la Muerte. Otro de sus tesoros es la capilla del Cristo, presidida por una talla de madera policromada del siglo XV, que representa a Jesús crucificado. Asimismo, sobresalen seis enormes lienzos barrocos obra de Godofredo Maes, así como una escultura de Francisco de Javier sosteniendo una azucena, realizada sobre 1622, año de canonización del santo. El castillo se convirtió en Museo en el año 1986, tras una importante restauración arqueológica.